La Casa Común de Todos y Todas.


La Esperanza Montemariana por construir una casa común para todos y todas no se detiene; es un sueño que cada día se hace realidad con la participación de todas las familias montemarianas.

Sin embargo, la tierra en la cual estamos edificando nuestra casa ha estado sumergida por décadas en el conflicto agrario, donde han predominado situaciones de desigualdad social que ha sido caldo de cultivo para la destrucción de las condiciones sociales y productivas, que provocaron un éxodo masivo desde el campo, generando ruptura del tejido social y cinturones de pobreza e indigencia en las zonas urbanas. Estas realidades exigen un amplio análisis y profundas deliberaciones, que permitan tomar decisiones acertadas en la búsqueda de soluciones concretas que requiere con urgencia la región.

Los Nuevos escenarios amplían la mirada hacia un proceso de desarrollo rural con enfoque diferencial de derechos que dialoga con la implementación de las Zonas de Reserva Campesina en la región, puesto que aportaría a resolver los problemas estructurales del desarrollo socioeconómico sostenible, como la tenencia y formalización de la pequeña y mediana propiedad rural, estabilizar y consolidar la economía de las comunidades campesinas, prevenir la concentración de la tierra y la expansión de la frontera agrícola, propiciar la transformación del modelo de ganadería extensiva, consolidar la seguridad y soberanía alimentaria, evitar la degradación de los bosques y las reservas naturales, impulsar una cultura del agua y de la conservación de los suelos, de tal forma que se brinde respuesta a los grandes desafíos que plantea el territorio para disminuir el impacto de la crisis agraria y problemáticas de tierras que actualmente afecta a la región y el país.

Los instrumentos jurídicos (Ley 160 de 1994, decreto 1.777 de 1.996, acuerdo 024 de 1.996) puestos a disposición de las organizaciones campesinas por parte del Estado, así como las experiencias vividas en otras regiones, si bien no resultan suficientes para resolver las complejas problemáticas Rurales y Agrarias en los Montes de María, si abren las posibilidades a un debate serio y profundo que busca propiciar el diálogo como puente civilizado para avanzar en la construcción de consensos, y permitan recoger distintas miradas en función de una propuesta común de región, donde se logre pasar la página del conflicto armado y la violencia, posibilitando nuevas relaciones sociales, políticas, económicas y ambientales incluyentes, justas, solidarias y equitativas.

Las organizaciones de campesinos de la región, las entidades que integran el sistema nacional de reforma agraria y desarrollo rural y el sistema nacional ambiental, las gobernaciones y alcaldías, los comités departamentales de desarrollo rural y reforma agraria, los Consejos Municipales de Desarrollo Rural, así como los gremios, tienen el deber de poner en marcha una agenda común que logre cristalizar las esperanzas de miles de familias campesinas, cuyas aspiraciones se centran en tener esa casa común, donde se disfrute una vida digna, en convivencia pacífica.

Si bien el gobierno nacional se propone darles un tratamiento especial a las Zonas de Reserva Campesina en el contexto de la política de tierras, esperamos que todos los esfuerzos que se dediquen a este digno propósito puedan generar capacidades instaladas en la Región, que permitan lograr mejores condiciones para el desarrollo y la paz de los Montes de María.